Después de un parto vaginal, algunas mujeres pueden tener puntos debido a una episiotomía o a un desgarro perineal. Aunque suele generar preocupación o miedo al principio, en la mayoría de los casos la recuperación evoluciona bien con unos cuidados básicos y tiempo.
Cada cuerpo se recupera a un ritmo diferente, pero entender qué está pasando y saber cómo cuidarse puede ayudar mucho durante el posparto.
¿Qué diferencia hay entre episiotomía y desgarro?
La episiotomía es un corte realizado por el profesional sanitario en la zona del periné para ampliar el canal del parto en situaciones concretas.
El desgarro, en cambio, ocurre de forma espontánea durante el nacimiento del bebé y puede tener diferente grado de profundidad.
Ambas situaciones pueden requerir puntos y cuidados similares durante la recuperación.
Dolor, inflamación y molestias son frecuentes al principio
Durante los primeros días es habitual notar:
- Dolor o tirantez en la zona
- Inflamación
- Molestias al sentarse
- Sensibilidad al caminar
- Escozor al orinar
Normalmente las molestias mejoran progresivamente con el paso de los días.
La higiene es importante, pero sin obsesionarse
Mantener la zona limpia y seca ayuda a prevenir infecciones y favorece la cicatrización.
Algunas recomendaciones básicas son:
- Lavarse las manos antes y después de los cuidados
- Limpiar la zona con agua tibia
- Secar suavemente, sin frotar
- Cambiar las compresas con frecuencia
- Utilizar ropa interior cómoda y transpirable
No suele ser necesario aplicar productos específicos salvo indicación profesional.
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El frío puede aliviar
Aplicar frío local de forma puntual durante las primeras 24-48 horas puede ayudar a reducir inflamación y molestias.
Siempre debe hacerse protegiendo la piel y evitando contacto directo prolongado con hielo.
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Tambien puedes tomar analgésicos bajo recomendación de tu matrona u obstetra
Ir al baño puede generar miedo
Muchas mujeres tienen temor al primer momento de ir al baño tras el parto, especialmente si hay puntos.
Sin embargo, los puntos no “se abren” por defecar. Mantener una buena hidratación, una alimentación rica en fibra y evitar el estreñimiento ayuda a que sea más llevadero.
En algunos casos puede recomendarse un ablandador de heces.
El suelo pélvico también necesita recuperación
La zona perineal ha pasado por un esfuerzo importante durante el embarazo y el parto.
Por eso, una vez pasada la fase inicial y según cada caso, la valoración por una fisioterapeuta de suelo pélvico puede ser muy beneficiosa para trabajar:
- Dolor persistente
- Sensación de peso
- Cicatrices dolorosas
- Debilidad del suelo pélvico
- Molestias en las relaciones sexuales
¿Cuándo hay que consultar?
Es importante consultar si aparecen:
- Dolor intenso que no mejora
- Mal olor en la herida
- Fiebre
- Pus o secreción
- Sangrado importante
- Sensación de apertura de la herida
También si las molestias persisten más allá de las primeras semanas o afectan al día a día.
Recuperarse lleva tiempo
A veces se espera que el cuerpo “vuelva a la normalidad” muy rápido tras el parto, pero la recuperación perineal necesita paciencia.
Descansar, evitar esfuerzos excesivos y pedir ayuda durante los primeros días también forma parte del cuidado.
Porque el posparto no consiste solo en cuidar al bebé. La recuperación de la madre también importa.
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